¿Qué hago si a mi hijo le lloran los ojos constantemente? - Clinilaser Clínica Oftalmológica
 

¿Qué hago si a mi hijo le lloran los ojos constantemente?

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Muchos padres lo saben. El lagrimeo en los bebés es muy frecuente y, por regla general, se resuelve de forma espontánea al alcanzar el año. Pero, ¿qué pasa cuando este persiste? “Si al alcanzar el año el niño sigue padeciéndolo debemos acudir al oftalmólogo, ya que puede existir una obstrucción del conducto nasolagrimal congénita. Los motivos podrían ser que no se haya desarrollado completamente o que esté cerrado o parcialmente bloqueado”, explica el Dr. Carlos Izquierdo, especialista en oculoplastia y vías lagrimales de Cliniláser.

 

El principal síntoma de esta obstrucción es el lagrimeo, aunque también pueden aparecer costras en los párpados, infecciones e inflamaciones de la conjuntiva, (conjuntivitis), hinchazón de los párpados dolorosa e incluso visión borrosa. “Si un niño comienza de forma aguda con lagrimeo que persiste a lo largo de los días, es importante acudir al oftalmólogo para descartar una lesión en la córnea como ulceras o queratitis, o infecciones que puedan estar causando esta irritación” explica el oftalmólogo de Cliniláser.

Por eso, si un niño o un adulto lagrimea constantemente durante unos días, incluso padece más infecciones de lo normal debido a que las lágrimas no están drenándose correctamente, debería acudir a consulta. “Sobre todo porque en el caso de los adultos esa obstrucción podría estar relacionada con otras causas más graves como una tumoración”, señala el experto.

 

No son estas las únicas causas. El bloqueo de los conductos lagrimales además puede estar provocado por un estrechamiento de los puntos que drenan las lágrimas y que están ubicados en el canto interno que es la zona interna e los párpados inferiores, algo que puede darse con el envejecimiento pero también en la infancia por procesos infecciosos como conjuntivitis”, afirma el Dr. Carlos Izquierdo.

 

El tratamiento a seguir dependerá de la causa de la obstrucción. “En los bebés, lo normal es esperar, porque muchas veces se debe a que el conducto nasolagrimal no se ha desarrollado, explicamos a los padres y madres cómo dar un masaje que ayuda a abrir la membrana que puede estar obstruyéndolo. Ya en niños, podemos dilatar los orificios lagrimales, algo que también se hace en adultos. De no dar resultado esta técnica sencilla, pasaríamos a otros procedimientos con stent o catéter de dilatación o, incluso, llegaríamos a recurrir a la cirugía llegado el caso (dacriocistorrinostomía)”, concluye el oftalmólogo.

 

Para prevenir infecciones en aquellos bebes con obstrucción del conducto lagrimal se pueden seguir las siguientes pautas de higiene: lavarnos las manos y jamás tocar los ojos con ellas sucias;  lavar con suero fisiológico siempre que el bebé tenga legañas y retirarlas suavemente con gasas estériles; y, por supuesto, acudir al oftalmólogo siempre que veamos que hay un aumento de la secreción, ojo rojo o inflamación de los párpados.